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Derechos de las personas con discapacidad en el transporte aéreo

ASPAYM Málaga

Derechos de las personas con discapacidad en el transporte aéreo

En la última década se ha estado trabajando en los derechos de las personas con movilidad reducida para viajar en transporte aéreo, recogidos en el Reglamento sobre los derechos de las personas con discapacidad en el transporte aéreo (Reglamento (CE) nº 1107/2006.) y en las Directrices de la Comisión Europea (base de datos Comisión Europea 14/06/2012; MEMO/12/422).

Pero siempre hay casos concretos que se escapan a las regulaciones generales, necesitando flexibilidad de las compañías que ofrecen los servicios.  Esto supone un riesgo enorme, pues es fácil caer en la discriminación de las personas por sus capacidades físicas, desprotegidas ante las negativas de buscar soluciones equitativas.

Este documento trata de poner el foco del debate en la necesidad de crear un mundo verdaderamente inclusivo, ya que, la capacidad humana y el momento histórico nos permite incluir en la sociedad a todas las personas dentro de la diversidad humana, lo único que necesitamos para conseguirlo es voluntad. Primero voluntad para crear una normativa que nos incluya a todos, pero como eso no solo depende de nosotros, pedimos voluntad para ser flexibles y ser equitativos.

Al igual que ya se tiene en cuenta en la normativa situaciones como el traslado gratuito de dos equipos de movilidad y asistencia gratuita, gracias al conocimiento de que son necesidades y no elecciones propias, debemos seguir trabajando en la inclusión e igualdad de las personas con capacidades diversas.

En el caso de ciertas patologías donde pierden la capacidad de respirar por si mismas, y requieren de productos de apoyo para ello, como los marcapasos diafragmáticos, es imposible viajar en asientos de avión convencionales, pues se necesita ir reclinado en cierto ángulo, algo que solo es factible en algunos asientos de primera clase. Algo tan básico como respirar te cuesta muchas veces más del doble del precio del billete convencional, no pudiendo ser pagado por todos los bolsillos. Esto equivale a una barrera económica que impide a las personas viajar, discriminándolas por sus necesidades fisiológicas.

Del mismo modo que hemos comprendido que las sillas de ruedas son indispensables y una necesidad, creo que somos capaces de entender que respirar es una necesidad básica que no debería suponer un costo mayor. Debiendo ofrecer un precio de turista a estas personas que requieren este tipo de asiento para poder respirar.

Para terminar, os dejamos una conclusión:

En un mundo inclusivo cabemos todas las personas dentro de la diversidad humana, entonces, ¿por qué seguir manteniendo un mundo discriminatorio?